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Por Canó


A partir de ayer, Robinson Canó aprenderá a saber quiénes son sus verdaderos amigos.

Canó es un jugador de béisbol muy querido por sus compatriotas y en algunos momentos fue un símbolo de lo que somos capaces los dominicanos para vencer todas las adversidades.

Hoy está en un doble mal momento. Su lesión en la mano que lo sacará por dos meses de la temporada y la suspensión de las Grandes Ligas por 80 juegos por el uso de sustancias controladas.

Esta suspensión le costará casi doce millones de dólares de salario y podría poner en riesgo, a menos que se maneje como es debido, su paso a la inmortalidad deportiva.

Hoy, todos los dominicanos debemos apoyar a Robinson Canó en el mal momento que está pasando. Un error de juicio lo comete cualquiera y él ha aceptado pagar el precio. El castigo es suficiente.

Nosotros tenemos el deber de apoyarle y demostrarle que continuamos teniendo confianza en él, en que haya aprendido la lección y continúe, en esta misma temporada, alegrando a la afición y a todos sus admiradores.

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