El problema no es el drenaje


Las lluvias que trajeron los remanentes de la tormenta Beryl no sacaron a relucir las carencias de la capital dominicana en materia de drenaje pluvial, sino que simplemente demostraron que hay que hacer más en la educación de la gente y en los limitados esfuerzos de las autoridades para detener ciertas conductas.

En cualquier parte del mundo la cantidad de lluvia caída hubiese hecho colapsar el sistema de drenaje. La noche del lunes cayó casi la tercera parte de toda la lluvia que cae ¡en un año! sobre la ciudad de Santo Domingo. No existe en el mundo un sistema preparado para ese cúmulo.

Ahora bien, el sistema se torna ineficiente por la conducta añeja de nuestros ciudadanos de tirar desperdicios a las calles, en las cañadas y en cuanto lugar se les ocurre, lo que entapona todos los sistemas.

Las autoridades tienen que hacer esfuerzos mayores para penalizar esas conductas, porque la ciudad más limpia no es la que más recoge basura, sino la que menos ensucian sus ciudadanos.

Se requiere educación y un régimen de consecuencias severo.

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