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Obesidad y discriminación

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(Foto: Shutterstock)

Por: Dr. Richard Marine, médico especialista en nutriología química

La obesidad es una enfermedad y la discriminación provoca que tengan un estilo de vida no saludable.

En mi consulta y en sociedad fuera del trabajo, hay algo que llama mucho mi atención, y es la manera alegre en que la gente habla de los obesos. Los tildan de haraganes, les dan sobrenombres y los discriminan a la hora de compartir con ellos.

Cuando los recibo en el consultorio normalmente están deprimidos y al cuestionarles sobre el por qué se sienten así, la respuesta que recibo, mas que su problema de peso, es que están tristes por la presión social que tienen que soportar. Tengo testimonios sobre discriminación de parejas con amenazas de divorcios y de discriminación en el trabajo en el que se toma en cuenta el peso para contratarlos, estos son ejemplos de muchos.

El genero que mas sufre este problema, según mi experiencia, son principalmente las mujeres a las que la sociedad actual les ha prohibido envejecer y tener sobre peso, sin importar la edad.

Para los que no entienden mi preocupación les recuerdo que ser obesos no es un problema estético, es a nivel de riegos para la salud igual a ser diabético, hipertenso; esto solo por mencionar dos patologías que pueden llevar a la muerte. Ahora imaginen que se refieran a las personas en base a estas enfermedades, ¿les dirían: “mira dónde viene el diabético fulano”? ¿Verdad que no? O por ejemplo: “fulano es hipertenso por ser vago o haragán”. Pues lo mismo ocurre cuando hablas de los obesos, estas criticando una persona enferma.

La obesidad ya esta incluida en el grupo de enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT), es una pandemia global en la que influyen factores sociales, metabólicos y genéticos. La República Dominicana no escapa de esta realidad. El 52% de la población según el último estudio de Salud Pública, es obesa, lo que significa que el 50% de las personas que usted conoce entran en este grupo.

La alimentación y la actividad física juegan un rol determinante en el tratamiento de dicha enfermedad pero hay otro factor que puede marcar la diferencia entre tratarla, o no, de manera correcta y esta es la motivación. Las personas que sienten que se han visto discriminadas por su exceso de peso son mucho menos propensas a ser físicamente activas que aquellas que no han percibido sufrir tal estigmatización. Así lo muestra un estudio llevado a cabo por investigadores del Colegio Universitario del (Reino Unido) y publicado en la revista BMJ medical.

Sarah Jackson, directora de la investigación, dice, las personas que han experimentado la discriminación relacionada con el peso pueden carecer de la confianza para realizar dieta y hacer ejercicio en público. También pueden comenzar a creer en los estereotipos negativos contra sí mismos que les califican como vagos y ‘faltos de esfuerzo’, lo que les hace plantearse por qué deben molestarse tratando de ser activos.

Estudio discriminación de peso

Los autores examinaron los datos de más de 5.400 mujeres y varones mayores de 50 años que participaron en el Estudio Longitudinal Inglés del Envejecimiento. Las personas que se sentían discriminadas debido a su peso corporal tenían, frente a aquellas que se creían estigmatizadas, una probabilidad casi un 60% superior de mantenerse físicamente inactivas y un 30% inferior de realizar ejercicio moderado o vigoroso una vez por semana.

Como refiere Sarah Jackson, podría haber varias razones para estos hallazgos, como que las personas obesas o con sobrepeso que se sienten estigmatizadas pueden ser más reticentes a hacer ejercicio frente a otros por temor a que atraigan su atención de manera indeseable, provocándoles vergüenza o siendo objeto de burlas.

En el estudio, el 4,9% de los participantes reconoció haber sufrido discriminación por causa de su peso. Un porcentaje que fue significativamente superior en el caso de las personas con obesidad (13%) que en el de aquellas con sobrepeso (0,9%).

Sin embargo, el estudio también mostró que el índice de masa corporal (IMC) de una persona no afecta por sí mismo a sus niveles de ejercicio, lo que indica que las personas que experimentan discriminación probablemente sean menos activas físicamente con independencia de su peso.

Como concluye la directora de la investigación: “dadas las ventajas sustanciales de ser físicamente activos para la salud física y mental, las intervenciones que intenten reducir el sesgo de peso a nivel de población, como sería por ejemplo a través de las escuelas, las comunidades locales o las campañas nacionales, pueden tener mayor impacto en la salud que aquellas que animan a las personas a perder peso”.

Mi recomendación final es ser sutiles a la hora de abordar el problema de sobre peso con sus conocidos, recuerden están hablando con alguien que en la mayoría de los casos ya intento perder peso de muchas maneras sin resultados.

Háganle saber que su resultado no debe ser urgente. La mayoría de los métodos en la pérdida de peso no pueden resumirse en seguimiento de 2 a 3 meses, solo para que se hagan la idea una persona con un muy mal estilo de vida y sin una condición hormonal de base, le costaría de 6 a 8 años convertirse en obeso, entonces no puede recuperarse en apenas 3 o 4 meses, lo que debe buscar son cambios graduales de la mano de profesionales y que le traten desde el punto de vista de lo que es, un problema de salud.

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