Por un chance, Alexander Féliz vive su sueño de trabajar en el sistema financiero


SANTO DOMINGO. Desde niño, Alexander Féliz Ogando se imaginaba trabajando para una entidad financiera. Profesional, con su flamante corbata junto al café, la computadora y el Financial Times. Todo un gurú de los números y los porcentajes. Lo que no esperaba es que esa posibilidad real comenzara antes incluso de concluir el bachillerato.

En 2011, todavía cursando el penúltimo año de la educación media, fue seleccionado para participar en la primera promoción del programa de responsabilidad social de la Asociación Popular de Ahorros y Préstamos (APAP) “Dale un Chance”, que promueve la movilidad social a través de la educación superior y el primer empleo.

- Fue una experiencia integral y enriquecedora a través de diferentes perspectivas de la entidad financiera: Mercadeo, auditoría y legal, que ampliaron mi percepción y avivó -más si cabe- mi curiosidad por el sector financiero.

Sin embargo, fue la parte de Auditoría la que realmente activó la pasión de Alexander, ya que es la que más se asemejaba a aquella visión que proyectaba desde niño.

Al graduarse como ingeniero industrial en INTEC en 2015, Alexander dio sus primeros pasos en APAP como empleado temporal en el departamento de Crédito Comercial y, a los tres meses, lo contrataron como analista de Control Interno.

-Trabajo en el área de Control Interno, en la Dirección de Riesgo Operacional y Control Interno, la cual se dedica a identificar los riesgos que podrían afectar a la consecución de los objetivos de la empresa. Los identificamos y establecemos controles que nos ayuden a mitigar o administrar esos riesgos-, afirma.

Alexander -de 25 años- está viviendo en primera persona la transformación real y tangible, fruto de una visión estratégica de responsabilidad social orientada a la transformación a través del talento.

Además, sabe que no solo está impactando positivamente en su vida, sino también en su entorno más cercano: su familia, su comunidad, su círculo social. Cuando accede y recibe formación superior de calidad, cuando inicia su primer día de trabajo en su deseado mundo financiero, cuando forma parte de un Programa de Alto Potencial Directivo (PAP) de BARNA Management School. Todo es pura experiencia tangible de aquella ingenua pero ilusionada visión desde niño.

La experiencia no ha concluido y, por tanto, su sueño dista lejos de llegar a su fin. Hace menos de un año, APAP ascendió a Alexander al puesto de encargado de Control Interno, supervisando a su vez a otra joven Dale un Chance que, como él, estudia ingeniería en una de las universidades que forman parte del programa.

-El verdadero sueño de mi vida -reconoce Alexander- es seguir aportando y dando todo eso que yo he recibido. Es “dar por gracia lo que por gracia yo recibí”.

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