Indiferencia de López Obrador ante coronavirus amenaza con profundizar problemas de México

  • “El tipo tiene un tornillo flojo o sufre un caso grave de negación”, dijo el exsubsecretario de Relaciones Exteriores, Andrés Rozental
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El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, en rueda de prensa. (fuente externa)

El presidente está reaccionando como si la segunda economía más grande de América Latina fuera inmune a la pandemia. Las cuarentenas, los toques de queda, las salas de cuidados intensivos abarrotadas y las crecientes tasas de mortalidad se han convertido en la nueva normalidad para muchos en todo el mundo en la era de la pandemia de coronavirus. Pero según el presidente populista de México, Andrés Manuel López Obrador, su país es inmune a todo eso.

“Seguiremos haciendo una vida normal”, dijo en un vídeo esta semana. “No dejen de salir. Si pueden y tienen posibilidad económica, sigan llevando a la familia a comer. Eso fortalece la economía popular”.

El consejo — totalmente contrario al que han dado los otros líderes, incluyendo el presidente estadounidense, Donald Trump, quien ha recibido críticas por su lenta respuesta — se deriva de la creencia de este nacionalista de izquierda de que milenios de cultura y una historia de resistencia a todo, desde invasiones hasta terremotos, han hecho a los mexicanos más fuertes. Durante su conferencia de prensa diaria la semana pasada, sacó unos talismanes religiosos de su billetera, y los llamó sus “guardaespaldas”.

“Tenemos algo que nos distingue de otros países”, dijo el martes el líder mexicano. “Nosotros tenemos mucha fortaleza debido a la solidaridad y la fraternidad de nuestras familias. La familia en México es la institución de seguridad social más importante”.

Incluso a nivel doméstico, donde ha mantenido su popularidad dos años después de su victoria arrolladora, el comportamiento y la obstinación del presidente López Obrador están provocando preocupaciones de que el país está mal preparado para enfrentar un posible aumento de las infecciones por COVID-19.

“El tipo tiene un tornillo flojo o sufre un caso grave de negación”, dijo Andrés Rozental, ex subsecretario de relaciones exteriores.

Denise Dresser, politóloga, dijo: “Es como si fuera inmune a la ciencia, a los datos, a la realidad”.

Los expertos advierten que México, con 405 casos confirmados, podría estar subestimando la propagación debido a la falta de pruebas. Tenía uno de los niveles más bajos de camas de hospital en la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) y sufría una escasez de medicamentos incluso antes de la epidemia de coronavirus.

Después de 16 meses de austeridad de la administración para financiar donaciones sociales y mitigar la caída del precio del petróleo, las finanzas públicas también están bajo presión: los economistas prevén una contracción de hasta 5.8 por ciento este año.

El presidente también descartó la posibilidad de una reducción de las inversiones después de que prometió respetar los resultados de una consulta ciudadana el fin de semana pasado. La gente votó abrumadoramente para detener la construcción de una cervecería de US$1.4 mil millones de la compañía Constellation Brands en la ciudad norteña de Mexicali, a pesar de que dos tercios de la planta ya estaban construidos.

Con respecto al coronavirus, el Sr. López Obrador dijo que escuchaba los consejos de la secretaría de salud, pero también insistió: “Yo les voy a decir cuando no salgan”. Como animador en jefe, dijo que si se ponía una mascarilla — como lo hizo el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, otro que le resta importancia al coronavirus — provocaría el pánico.

Algunos de sus planes, como la rifa del avión presidencial, han provocado burlas de inversionistas y economistas. Otros — como la construcción de una emblemática refinería de US$8 mil millones a pesar de la caída del precio del petróleo — han enviado el mensaje de que los consejos pragmáticos caen en saco roto.

“Según lo que veo como la seria situación de las finanzas públicas de México”, dijo Mariana Campos, especialista en presupuestos de México Evalúa, “el país tendrá que endeudarse”. Sin embargo, el presidente ha prometido no aumentar la deuda ni subir los impuestos de México, a pesar de que hay margen para hacerlo.

“Puede cambiar de opinión”, dijo Arturo Herrera, secretario de Finanzas, la semana pasada. “Pero hay que convencerlo”.

Dos de los indicadores más observados del presidente podrían ayudar a hacer precisamente eso: el peso ha caído a un nivel mínimo histórico de 25 por dólar esta semana y su índice de desaprobación se está acercando a su índice de popularidad.

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